jueves, 2 de agosto de 2007

El linyera.

Llamando con las voces que nunca volverá a escuchar, los recuerdos alimentan con ese sabor a imposible las ya muchas penas con las que carga. Furtivos y esquivos anhelos vienen resurgiendo de las sombras, de la nada, para exigir resarcimientos inexistentes mientras que las imborrables penas se niegan a descansar. ¿Cuantos años te separan de aquel loco y lejano corazón de marfil, cuantas noches te esperan en discreta perseverancia en los más recónditos lugares de tu imaginación?

1 comentario:

Brayanus Muchus (corruptus in extremis) dijo...

mmm, por oposicion a la lectura simplista del linyera, como la que hace flema (el vaa con su perro y su viniiito...) esta bueno pensar en al persona, de donde viene o hacia donde va, detras del estereotipo. tengo un amigo.. en realidad hace años que no lo veo, que se dedica a eso, a ser linyera.. es un loco lindo, lo conoce todo el mundo, es bienvenido en muchos lugares y tiene una historia puff, harto interesante

saludos!