jueves, 2 de agosto de 2007

Confusiones.

El mojón malcriado. La espesa neblina. Un murmullo oscuro. La araña en la sopa buscando una mosca, la cual se pudrió del mundo y decidió matarse en un restaurante de lujo mientras un señor de alto prestigio y mucho dinero, saca de su billetera un billete de cien pesos que recorrió muchas manos y, en una de sus esquinas, esta manchado con la sangre de una señora gorda que fue asaltada en la calle Caracas al 1100, con un cuchillo medio oxidado que portaba un hombre bajito con bigote y mal aliento, que justo hace unos minutos estaba comprando una cerveza en el bar donde el hombre de alto prestigio y mucho dinero aprovecho para comprar un atado de cigarrillos y una revista inglesa de moda antes de ir a cenar a un lujoso restaurante donde una mosca entraba a suicidarse por no haber podido acostumbrarse al olor de la mierda fresca, ni al sabor de la fruta podrida, ni al dolor de la muerte de una hermana en un barrio cercano a Recoleta.
Y así como así el señor pidió una sopa, donde sin saberlo ahora nadaba una mosca arrepentida de haber cometido la locura de matarse, luchando por sobrevivir y gritando de desesperación tardía en las cercanías de su muerte, justo en el mismo instante en que una araña escuchaba sus lamentos y se lanzaba a capturarla desde el techo de la cocina, quizás para ayudarla mas probablemente para comerla. Después las dos alimañas hervidas viajaron en un plato hondo color crema hacia la mesa, fueron absorbidas por el señor de alto prestigio y mucho dinero, se levantaron juntos de la mesa y el estomago resentido del señor de alto prestigio se vio afectado minutos después cuando salio a dar un paseo y fumarse un cigarrillo. Al llegar a la calle Caracas vio a un hombrecito sospechoso que le pidió de fumar, el hombre de alto prestigio dijo no tener mas, mentira que enervo tanto al hombrecito de bigote que había pispeado el paquete, que termino por arrebatarle no solo todas sus posesiones sino también la vida, el prestigio y el dinero que si bien era una suma comparablemente pequeña con lo que tenia guardada el señor en el banco, para el hombrecito de bigote conformaba una pequeña fortuna especialmente por la nueva navaja importada de suiza que pensaba comprar, o una pistola calibre 45 que matara mas limpio y sirviera para dejar una mejor imagen de su persona. El tajo en el estomago dejo salir de a poco las tripas del hombre ya sin dinero encima y con un prestigio un tanto inútil dada su condición actual.
Pero no me quiero ir sin antes contar algunos detalles de esta historia que son desconocidos para el resto de los lectores y en los cuales nos enteramos que la araña finalmente había devorado a la mosca en el interior de la olla, por lo que la mosca no se mato sino que murió en su ley, y en un baño de verduras la araña achicharrada flotaba también en paz. También nos desayunamos, usted y yo claro esta, con que el hombrecito de bigotes no gasto el dinero robado, prefirió invertirlo en una maquina personal muy moderna que evita los robos en la calle y que en poco tiempo recaudo altísimas sumas de dinero.
La mujer de la calle Caracas que fuera asaltada por aquel malandrín fue chocha a comprar aquel producto, después de tal susto no podía seguir arriesgándose, sin conocer nunca esta historia mitad histérica y mitad extraña de la muerte de una mosca en una olla en manos de una araña que la mato sin siquiera saborearla en retorcijones de caldo hervido y verdura, y que juntas sin planearlo, fueron a parar al estomago de un hombre de prestigio y mucho dinero que fatalmente falleció a causa de un asesinato, causado en un callejón por un asaltante bajito y de bigote que luego compraría una revolucionaria maquina antirrobo con la que luego se haría millonario y que creo se llama Enrique.

1 comentario:

Idgie W. McGregor dijo...

Hacía tiempo que no leía algo tan redondo... Me encanta.
:)